sábado, 1 de agosto de 2009

El peluche

Pocos pájaros hay más simpáticos que los mitos (Aegithalos caudatus). Cuando llegan al bebedero siempre en grupos numerosos te animan la jornada. Los oyes llegar a distancia, con ese reclamo tan peculiar que cualquier "pajarero" identifica al instante. Luego, cuando están bañándose y bebiendo emiten un reclamo más bajo, como una llamada de contacto.
Son tan pequeños y nerviosos que resulta muy difícil fotografiarlos, no paran quietos un momento. Una descripción que leí en una guía de aves se ajusta muy bien a su descripción: una bolita de lana con un hilo colgando a modo de cola.
La verdad es que siento debilidad por esta especie y me han hecho pasar muy buenos ratos observando sus evoluciones acrobáticas en las ramas de los árboles mientras se dedican a la búsqueda de los insectos en los que se basa su dieta.

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