Ayer, como por arte de magia, aparecieron dos ejemplares de Lavandera cascadeña en el bebedero. Aunque el posadero no es el más usual para esta especie, era el que había. Se comportaron de forma muy confiada, alimentándose de las abundantes larvas de mosquito en el agua y algunos tenebrios del comedero. A ver si se acostumbran al sitio y me dejan hacerle fotos diferentes.
Esto fue lo que pude fotografiar tras casi 12 horas escondido en el hide esperando al Aguilucho lagunero. Entraron estas dos especies, además de algún mosquitero y tarabilla pero el objetivo de la espera no hizo acto de aparición. Aunque la abundancia de laguneros en la zona es muy alta, la abundancia de alimento y de lugares donde posarse hace que todavía sea complicado fotografiar esta especie en el lugar que he elegido. Pero cuando vengan los fríos (que no se a qué esperan, en las fechas en que estamos), seguramente será más fácil fotografiarlos.